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1 de abril de 2025 | 08:07El área gris de la pequeña minería

Columna realizada por Augusto Céspedes, CEO Xplora Minerals.
Más y mejor minería. Esa es la consigna que Chile se ha propuesto para consolidar su posición a nivel global. La pregunta es qué hacemos para lograrlo. La respuesta apunta hacia la sinergia y la colaboración, en donde la pequeña minería puede convertirse en un catalizador relevante para toda la industria.
Datos de la Política Nacional de Fomento a la Pequeña Minería 2025-2034 dan cuenta del importante rol que ocupa este segmento. Pese a que su posición en el mercado minero alcanza solo el 0,9% de la producción nacional de cobre (50,2 kt), su papel estratégico es clave para potenciar y diversificar el crecimiento de la industria minera en Chile. Además, aporta un significativo 9,2% del oro (922 kg) y genera aproximadamente 10.000 empleos directos y cerca de 7.731 indirectos, siendo un motor económico vital para diversas comunidades del país. Sin embargo, enfrenta serios desafíos, especialmente en seguridad, al concentrar más del 50% de los accidentes fatales ocurridos entre 2019 y 2023, pese a representar solo el 7% del total de trabajadores del sector.
La nueva política nacional es un avance clave al abordar estos desafíos a través de un plan integral enfocado en formalización, modernización tecnológica, conectividad, sostenibilidad ambiental, acceso a financiamiento, fortalecimiento del capital humano e impulso a la asociatividad para mejorar la competitividad. Particularmente relevante es su énfasis en promover la inclusión y diversidad de género dentro del sector.
En este marco, resulta especialmente crucial el fortalecimiento del rol de ENAMI, empresa estatal estratégica, que solo en 2022, compró minerales a pequeños mineros por aproximadamente US$258 millones. No obstante, su potencial aún puede crecer significativamente mediante una modernización tecnológica profunda, mayor transparencia en procesos comerciales y condiciones más equitativas para los productores.
Especialmente si se apunta a profesionalizar a los productores, permitiéndoles procesar sus propios minerales y avanzar hacia una cadena de valor más compleja. Así, en lugar de vender solo mineral en bruto, podrían generar productos con mayor valor agregado, transformando pequeñas explotaciones en la mediana minería del futuro. Este salto no solo aumentaría la rentabilidad del sector, sino que también elevaría los estándares de seguridad laboral. Además, la recuperación de minerales secundarios —como oro, plata, cobalto y otros presentes en la roca— permitiría optimizar el aprovechamiento del recurso, incrementando aún más la valorización del producto final.
Para lograr el pleno desarrollo de la pequeña minería, es imprescindible fomentar alianzas estratégicas multiactores que permitan crear fondos específicos y acceso a infraestructura tecnológica avanzada. Esto es especialmente relevante en un contexto de transición energética, donde la demanda por minerales críticos y estratégicos aumentará considerablemente. En este sentido, resulta clave habilitar fondos destinados al desarrollo de campañas de sondajes, de modo que los pequeños mineros puedan contar con información precisa sobre la ley del mineral en distintos sectores de su mina. Esta información permitiría planificar de manera más eficiente sus operaciones, optimizando la extracción y reduciendo pérdidas. No debe olvidarse que, por falta de recursos, muchos pequeños productores trabajan siguiendo únicamente la estructura visible, lo que conlleva un aprovechamiento limitado del yacimiento y la pérdida de oportunidades de valorización.
La verdadera área gris de la pequeña minería radica justamente en su potencial aún no explorado ni plenamente aprovechado. Despejar esta área gris será clave para garantizar un desarrollo regional equilibrado y contribuir a un crecimiento sustentable y estratégico del país en las próximas décadas. Chile cuenta con territorio sin explotar, lo que representa una oportunidad latente. Impulsar este segmento permitiría, además, abordar un problema estructural que enfrenta actualmente ENAMI: la escasa cantidad de productores activos y, por ende, el bajo volumen de mineral que llega a sus plantas. Activar este potencial no solo dinamizaría el sector, sino que también fortalecería el modelo productivo nacional.
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